Andrés Neumam

Disponible nueva presencia literaria, Andrés Neumam dialoga con Leticia Sánchez

El escritor Andrés Neuman acaparó pronto la simpatía de los asistentes en las Presencias Literarias en la sala Kursala del aulario La Bomba, donde la periodista Leticia Sánchez, de La Voz de Cádiz, lo entrevistó. Su intervención amena y divertida conquistó la atención del público.

Neuman se confiesa amante del relato y la poesía, ha resaltado que el cuento “es el género que mejor sabe guardar un secreto porque intenta construir un misterio para el lector y pide a gritos una relectura”.

Se considera un escritor más constante que veloz, ya que para él escribir es una cuestión vital y resalta que “en literatura, lo abstracto es el punto de llegada de los detalles bien observados; de lo contrario, se cae en lo pretencioso o en el aburrimiento”.

Andrés Neuman nació en Buenos Aires en el año 1977, aunque terminó de crecer en Granada, donde fue profesor de literatura hispanoamericana en la universidad. Actualmente, es columnista en el suplemento cultural del diario español ABC, en la revista Ñ del diario argentino Clarín, en el diario Ideal de Granada y en Sur de Málaga. A los 22 años publicó su primera novela, ‘Bariloche’ que fue finalista del premio Herralde. Con ‘La vida en las ventanas’ fue finalista del premio Primavera y con ‘El viajero del siglo’, obtuvo el premio Alfaguara. Como poeta ha publicado los poemarios “Métodos de la noche”, “El jugador del billar” o “Sonetos del extraño”, entre otros.

Tras la entrevista, los asistentes pudieron hablar con el escritor y le trasladaron algunas preguntas sobre sus libros.

Presencias Literarias en la Universidad es una iniciativa conjunta del vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Cádiz y la dirección general del Libro, Archivos y Bibliotecas del ministerio de Cultura.

Andrés Neumam

Andrés Neuman dialoga con Leticia Sánchez en Presencias Literarias en la UCA

El ciclo Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz contó el jueves 8 de abril de 2010 con la presencia del escritor Andrés Neuman, un porteño de 1977 que a los 14 años recaló en Granada con su familia. Este hombre extrovertido, locuaz, bromista, cercano, que, con apenas 33 años, ha publicado ya casi una veintena de títulos, dialogó a una velocidad endiablada durante casi dos horas con la periodista de La Voz de Cádiz Leticia Sánchez-Serrano, quien fue la encargada de presentarle.

Neuman, Premio Alfaguara de Novela 2009 con «El viajero del siglo», comenzó enumerando algunos de esos trabajos “poco glamurosos” realizados en sus años de formación: heladero, escayolista, colocando cortinas –“hay que ser soso”- o entrenando un equipo de fútbol de niños. “Después tuve una beca universitaria de 900 euros en los que también estaba incluido dar masajes al catedrático, lo que se hace habitualmente en la universidad”, bromeó, oyéndose risas contenidas en una sala repleta de estudiantes. “A continuación comencé como escritor free-lance, ganándome la vida de la manera menos deshonrosa posible. Lo siguiente ya fue escribir novelas, e incluso ahora gano dinero con ello”, dijo con sorna, pues la dotación del Premio Alfaguara de Novela asciende a unos 130.000 euros.

Su vocación literaria está fuera de toda duda. Neuman se estrenó literariamente como cuentista en 1997. Tenía 20 años. “Prefiero el relato breve a la novela, que goza de toda la atención mediática, mientras que el cuento tiene que luchar por un espacio dentro de la narrativa”, dijo, y añadió a renglón seguido que nunca le habían dado un premio por sus cuentos.

Andrés Neuman habló también sobre cómo escribe, sobre su particular proceso de creación: “Soy constante, más voluntarioso que veloz, pues la novela es un acto de disciplina. No sé estar sin escribir e incluso me siento culpable si un día no escribo. No me gusta escribir, pero me gusta menos no escribir; sufro cuando escribo, pero sufro más si no escribo”. De modo que, para el invitado, “leer es un acto más hedonista que escribir”. Reconoció asimismo entrenar “el músculo de la observación, porque un escritor es un cleptómano, un secuestrador de ideas, un vampiro de las circunstancias ajenas”.

El escritor hispanoargentino apeló a su condición de inmigrante en Europa e hijo de descendientes de inmigrantes europeos en América para reconocer que “el aterrizaje en España resultó duro y nada agradable, pero me terminó enriqueciendo. Ahora siento que Granada es también mía”.

Andrés Neuman terminó el acto leyendo –ahora sí, con voz pausada- uno de sus sonetos, El banquete, y contando, como no podía ser de otra manera, una de las muchas anécdotas –y chistes de argentinos- que derramó con generosidad durante la velada.